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La principal característica de este tipo de hipotecas a interés mixto, es que durante un período determinado de tiempo la hipoteca será de tipo fijo y el resto variable. El tipo fijo es para los primeros años de hipoteca y después pasaremos a variable. Estas hipotecas se adaptan mejor a las coyunturas más volátiles de los tipos de interés, ya que al combinar un tipo fijo y otro variable, sufren menos variaciones intensas (tanto al alza como a la baja).
¿Ventajas de este tipo de hipotecas? La primera es que al inicio nos protegen más que de las oscilaciones del mercado. Y además, al ser el inicio algo mayor que en las variables, en el momento de la revisión el salto es menor si el Euribor ha subido. ¿Inconvenientes? También los hay: cuando los índices de referencia reaccionan a la baja, la disminución de las cuotas tarda más en aplicarse.
Ciertas entidades bancarias están apostando fuerte por este tipo de hipotecas. Se está llegando a ofrecer la posibilidad de ir variando la modalidad por períodos. Se ofrece la posibilidad de, tras cumplir un tiempo bajo el tipo fijo y pasar al variable, volver nuevamente al interés fijo pudiendo regresar posteriormente otra vez al variable. Así conseguimos adaptarnos mejor a nuestras necesidades puntuales.
El resumen es claro: son hipotecas más flexibles que nos permiten combinar los distintos tipos de intereses que hay, beneficiándonos de ello, siempre y cuando las condiciones del mercado sean favorables. |